Historia
Los Inicios (1978-1983)
A finales de los años setenta del pasado siglo, la devoción
a la Virgen del Rocío de Almonte (Huelva) traspasa las fronteras de
su tradicional área de influencia (formada por las provincias de Huelva,
Sevilla y Cádiz) para expandirse por toda Andalucía.
También en Málaga comienza a crecer el interés por la secular romería onubense en diversos sectores, pero será Doña Manuela Morales Parreño (q.e.p.d.) la que se proponga, partiendo de un grupo asiduo a los viajes que organizaba la entonces Radio Juventud, la fundación de una hermandad bajo la advocación de Nuestra Señora del Rocío. En la romería de 1977, un grupo de malagueños, reunidos en la Casa-Hermandad de Puerto Real , comienza a recabar información destinada a llevar a cabo la iniciativa de Manolita Morales y a su regreso inician los primeros trámites. Ya en la romería del año 1978, acampan bajo un toldo en los Llanos del Rocío. Pasó el tiempo hasta que el 30 de julio de 1979, el Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de la Diócesis, D. Ramón Buxarrais Ventura, erige canónicamente la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío en la Parroquia de la Purísima Concepción, en el barrio de Gamarra, siendo aprobados los primeros estatutos con fecha 2 de agosto.
El 1 de noviembre de ese mismo año es admitida en el seno de la Pontificia, Real e Ilustre Hermandad Matriz de Almonte, ocupando el número 58 entre las filiales. El día 29 del mismo mes, Antonio Villatoro Villatoro es elegido primer Hermano Mayor de una hermandad que comienza una andadura dificil e ilusionada, y que vive un momento histórico cuando en la tarde del sábado 24 de mayo de 1980, amadrinada por la Real Hermandad de Emigrantes de Huelva, se presenta por primera vez como Corporación filial ante el Santuario de la Blanca Paloma.
El primer Simpecado fue realizado en Málaga, sobre terciopelo malva, por Juan Rosén, bajo diseño de Juan Casielles del Nido (q.e.p.d.). Este mismo artista fue el encargado de proyectar el Simpecado actual y el que sugirió para su ejecucuón a las hermanas Carmen y Ángeles Martín Cruz (q.e.p.d.).
Todos los esfuerzos de aquella primera Junta, así como los realizados por la que desde el 15 de octubre de 1981 fue presidida por Rafael Aponte Gordo, fueron encaminados a la financiación del Simpecado, presupuestado en un millón de pesetas. El fruto de este trabajo se materializó con la llegada del Simpecado que fue bendecido, a falta de algunos detalles, el 15 de mayo de 1983 en el Real Santuario de Santa María de la Victoria, por el párroco y rector del mismo, Monseñor D. Benigno Santiago Peña. Los padrinos del acto fueron Doña Rocio Mohedano Jurado (que no compareció) y D.Manuel D. Estévez Cordero.
Para esas fechas, la Hermandad había trasladado su sede social de la calle Carretería al número 10 de la calle Puerto, en el barrio de la Malagueta, siendo bendecida por el Director Espiritual, Don Prudencio Jiménez González, el día 13 de noviembre de 1981.
El 19 de abril de 1983, la Junta, presidida por Don Rafael Aponte, propuso al Cabildo el traslado de sede canónica de la Hermandad al Real Santuario de Santa María de la Victoria, siendo aceptado por mayoría absoluta de los asistentes. Tomado el acuerdo, éste no se trasladó al Obispado para su aprobación, por lo que fue revocado en un Cabildo, celebrado posteriormente.
Los Primeros Caminos(1983-1986)
Sólo dos días después de bendecir el Simpecado,
comienza el que podemos considerar como primer camino de la Hermandad
al Rocío. El 17 de mayo de 1983 se efectúa una
salida por la ciudad antes de emprender la marcha hasta la localidad sevillana
de La Puebla del Río, con cuya Hermandad se partiría al día
siguiente, escribiéndose una nueva e importante página de la
historia de la Corporación.
El Simpecado fue entronizado bajo un templete de aluminio, sostenido por parte
de las barras del palio de Nuestra Señora de las Angustias, de la Cofradía
del Descendimiento, y cuya fragilidad no soportó la dureza de la senda
rociera, teniendo que ser reparadas por dos veces.
Quizás sea el camino la mejor referencia para observar o medir la evolución
de la Hermandad en los siguientes años y entender las dificultades
por las que pasaban los rocieros en una ciudad que comenzaba a serlo.
El 28 de julio de 1983, se celebran elecciones, en las que se proclama
Hermano Mayor Diego Gómez Cabrera. Una de las primeras
tareas de la Junta electa es aclarar el asunto de la sede canónica
de la Hermandad. Convocado un Cabildo para el 17 de febrero de 1984, se decide
retornar a la Parroquia de la Purísima.
Varios y difíciles retos se presentan a esta Junta de Gobierno (divulgación
del Rocio y de la Hermandad, consolidación del camino, diseño
y ejecución de la carreta) que tiene que afrontar momentos difíciles,
como cuando en 1984 disminuyó el número de peregrinos y el Simpecado
hizo el camino a la espalda del de La Puebla del Río, gracias a la
generosidad de su Hermandad, que también cedió su carreta para
que Málaga efectuara su presentación oficial.
Para la siguiente romería, se vuelve a utilizar el techo de aluminio
(esta vez lo sostienen barras del palio de la Archicofradía de la Sangre)
y se organiza la caravana por orden numérico. Tres carriolas y dos
vehículos "todoterreno" forman la comitiva que parte por
última vez de La Puebla del Río, adentrándose en solitario
por los caminos del coto.
Anteriormente, el Excmo. y Rvdmo. D. Ramón Buxarrais,
había bendecido el retablo del Simpecado, realizado por Rafael
Ruíz Liébana, en una solemne ceremonia celebrada el
26 de abril de 1985 y amadrinada por Dª Victoria Santaolalla
Sánchez.
El 28 de junio de 1985, Diego Gómez Cabrera es
reelegido Hermano Mayor, presidiendo una Junta que encara este segundo mandato
con importantes proyectos. Durante este período la vida de la Hermandad
comienza a afianzarse: aumenta el número de hermanos, el coro continúa
con una actividad cada vez mayor, se encarga a Fernando Prini Betés
el proyecto de la carreta, que es presentado el 7 de octubre,
y se forma una comisión para que agilice los trámites para su
financiación y realización en los talleres de Orfebrería
Villarreal.
La recompensa a este esfuerzo llega en la mañana del 11 de mayo
de 1986. Tras la Misa de Romeros, el Simpecado se entroniza en la primera
fase de la carreta (varales de orfebrería y techo de madera) preparado
para comenzar el primer camino ininterrumpido desde Málaga al Rocío.
Nueve carriolas siguieron durante seis días al Simpecado hasta la aldea,
demostrando el poder del tesón, la ilusión y la devoción
de los malagueños por la Blanca Paloma. El colectivo rociero malacitano
comienza a vivir horas felices.
Los Años de Auge (1987-1993)
La romeria de 1986 es un revulsivo para la
joven Hermandad de Málaga. Por otro lado, factores como el renovado
interés por las tradiciones andaluzas y la enorme repercusión
mediática que alcanza el fenómeno rociero, influyen para allanar
un camino que hasta entonces se había topado con no pocos obstáculos.
Diversos colectivos rocieros malagueños, que peregrinaban con hermandades
de otros lugares, se suman a la comitiva de su ciudad, haciendo que en la
romería de 1987 el número de vehículos creciera
hasta 41. En esta ocasión se estrena el moldurón del
techo de la carreta.
El 24 de junio se bendice la tercera sede social, en la calle
Antonio Juménez Ruíz, 17. Dos días después,
Diego Gómez es elegido, por tercera vez, Hermano Mayor
por un período de dos años, viviendo un momento señaladísimo
al recibir, con fecha 1 de diciembre de 1987, un despacho de la Casa
de S.M. el Rey, otorgando a la Hermandad el título de "Real".
El coro graba un disco con temas dedicados a la Familia Real y se coloca una
corona a la medalla y al Simpecado.



